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Europa salva a Grecia del abismo

Acuerdo Grecia copyTsipras cede a la presión del 'Grexit' y debe aprobar duros recortes en el Parlamento. Se creará un fondo con activos públicos por valor de 50.000 millones para su venta.

Después de un Eurogupo celebrado el pasado 11 de julio de 9 horas, otro consejo de ministros de Finanzas celebrado al día siguiente durante 5 horas y una cumbre que se ha prolongado durante 17 horas (comenzó a las 16 horas del domingo), los 19 jefes de Estado y de gobierno del euro han conseguido alcanzar un acuerdo por unanimidad para mantener de momento con vida a Grecia dentro de la Eurozona. Un mensaje que se hizo esperar y que llegó a sólo tres minutos de la apertura de los mercados, a las 8.57 h., a través de un mensaje de Twitter del presidente del Consejo, el polaco Donald Tusk.

 

 «No hay vencedores ni vencidos. No creo que los griegos hayan sido humillados», recalcó el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. No todos piensan lo mismo... Preguntado sobre si el acuerdo suponía una venganza con Tsipras por su comportamiento en estos cinco meses, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, lo negó de forma tajante: «En absoluto. Las medidas que se han presentado son razonables y las han aprobado todos los países del euro, incluido Grecia». El presidente de Francia, François Hollande, dijo hoy que con el acuerdo unánime entre Grecia y las instituciones "la soberanía griega se ha preservado" y calificó al primer ministro griego, Alexis Tsipras, de "valiente" por alcanzar el entendimiento con sus acreedores.

El acuerdo, pese a todo, es durísimo para los intereses políticos del Gobierno heleno, que llamó a un referéndum pidiendo el ‘no’ por unas medidas que luego él mismo presentó ante la Troika con sus bancos ya cerrados y el corralito aprobado. El país se caía como un castillo de naipes y Tsipras no tuvo más alternativa que ceder como quizá jamás hubiera imaginado. «En una situación normal no hubiéramos aceptado estas propuestas, pero cuando negocias con una pistola en la cabeza...», confesaron de madrugada fuentes del Ejecutivo de Syriza.

«Hemos peleado una dura batalla. Nos enfrentamos a decisiones difíciles pero permite superar la situación de asfixia económica y supondrá la reestructuración de la deuda», ha asegurado a la salida un Tsipras que ahora deberá vender en su país un acuerdo que nada tiene que ver con lo que su pueblo votó en el referéndum.

Han sido 31 horas de duras negociaciones durante un fin de semana que ha alejado por ahora el abismo del ‘Grexit’. Eso sí, el camino no será nada fácil porque como advirtió Tusk al término de la cumbre, se han establecido unas «condiciones muy rigurosas» que se monitorizarán al milímetro por la Troika ya que el problema de falta de confianza que existen con Grecia es «enorme, sobre todo desde la convocatoria del referéndum», como confiesan fuentes comunitarias.

Rescate de hasta 86.000 millones:

¿Y ahora, qué? Lo que se establece es una hoja de ruta muy rigurosa de que en una primera fase tendrá un plazo de 72 horas. El Ejecutivo de Tsipras deberán aprobar entre hoy y el «día 15»  (miércoles) una importante batería de duras reformas en materias tan sensibles como las pensiones, la fiscalidad (subida del IVA) o la reforma laboral. Y una vez aprobadas, volverán a Bruselas y sus socios cotejarán si se ha cumplido lo pactado y son suficientes para iniciar la negociación de un tercer rescate que podría ascender hasta los 86.000 millones (los dos primeros sumaron 240.000). Para la UE, es la única forma de recuperar la confianza, «dinero a cambio de reformas ya implementadas», nada de promesas que se lleva el viento.

Quizá la mayor y quizá única victoria de Alexis Tsipras ha sido eliminar la posibilidad de un ‘Grexit’ temporal en el hipotético caso de que las negociaciones fracasen. El Eurogrupo sí decidió incluir esta mención, lo que supone una paso de enorme calado político ya que por primera vez se pone negro sobre blanco que el euro deja de ser irreversible. Alemania patrocinó esta idea, pero le siguieron con enorme entusiasmo Holanda, Finlandia, Eslovaquia, Lituania, Estonia o Letonia. Eran más los halcones que las palomas pero al final, Francia (sobre todo) e Italia rechazaron de forma tajante esta idea. «Se ha llegado a un acuerdo sobre el plan A, no es necesario el plan B. De todos modos, la salida temporal no era una imposición a Grecia, sino un ofrecimiento voluntario que rechazó», ha recalcado la canciller alemana, Angela Merkel.

La otra victoria de Tsipras es que sus socios deciden incluir un párrafo sobre la reestructuración de la deuda. Eso sí, lo hacen recordando que ya en 2012 aprobaron una promesa similar cuando Grecia registrase superávits primarios. Además, se incluye una apostilla en la que se quita toda esperanza de que se produzca una quita del pasivo. Por otra parte y como avanzó Juncker, la Comisión mantiene su intención de acelerar una transferencia de 35.000 millones de fondos estructurales que llegará en tres años en lugar de los seis en los que estaba previsto.

A cambio, Atenas cederá en casi todo. Y no sólo en las grandes reformas de calado social que constituían las líneas rojas de Syriza, también en el sometimiento del país a los dictados de la Troika, con el FMI incluido. Uno de los factores que bloqueo el acuerdo durante gran parte de la madrugada era éste. Tsipras no quería que el Fondo Internacional participase en el tercer rescate, pero al final, lo hará, como quieren muchos países con Alemania a la cabeza.

El otro gran asunto que provocó el estancamiento de las negociaciones durante cuatro horas es la creación de un fondo que estará constituido por bienes valorados en 50.000 millones que serán transferidos por el Gobierno de Atenas para que se proceda a su venta y privatización. Finalmente, la mitad se destinará a a recapitalización de los bancos y de la otra mitad, la mitad se destinarán a «inversiones productivas» y a la otra a sanear la deuda. Lo que se busca es hacer un procedimiento mucho más ágil.

Hay que trabajar contra el reloj ya que el lunes, Grecia debe afrontar el pago de 3.500 millones al BCE. De lo que se trata es de aprobar cuanto antes las reformas en el Parlamento heleno, que el Eurogrupo les dé el visto bueno y a partir de ahí, que comienza la negociación para elaborar una nuevo memorando de entendimiento con su estricta condicionalidad –dinero a cambio de reformas muy tasada–. En paralelo, la decisión hoy adoptada por los líderes debe recibir el visto bueno de seis parlamentos europeos, paradójicamente los más duros: Alemania, Holanda, Finlandia, Eslovaquia, Austria y Estonia. Habrá muchas dificultades pero no se esperan sorpresas negativas.

Por otra parte se espera algún movimiento del Banco Central Europeo, como el incremento de la línea de financiación de emergencia (ELA). En teoría este es un acuerdo que sirve de base para ello, pero ayer nadie quiso ‘mojarse’ «porque el BCE es independiente».

Fuente: El Correo

 

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